Estabilidad de fases en aleaciones de Cu con memoria de forma
Las aplicaciones tecnológicas de materiales con memoria de forma dependen en gran medida de la estabilidad relativa de las fases que intervienen en la transformación martensítica, que es la responsable de los efectos memoria y pseudoelasticidad. Básicamente, el efecto memoria de forma es la capacidad del material para lograr dos fisonomías marcadamente diferenciables con solo cambiar la temperatura. Este efecto se puede hacer reversible con un entrenamiento adecuado. Por otro lado, la pseudoelasticidad es la facultad de alargarse o acortarse en hasta un 10% de su longitud inicial bajo la influencia de una fuerza externa.

Ante un cambio de la estabilidad relativa de las fases, las temperaturas y las tensiones de la transformación martensítica se modifican. En particular, se ha observado que ciertas condiciones de envejecimiento de aleaciones de Cu pueden provocar corrimientos de cientos de grados en esas temperaturas de transformación. Este último fenómeno, que es denominado “estabilización”, puede entonces impedir ciertas aplicaciones tecnológicas basadas en la memoria de forma o la pseudoelasticidad. El dispositivo llegaría a las condiciones en que según diseño se debería producir el cambio, pero el material todavía no siente la fuerza termodinámica que necesita para realizarlo.

Para entender y controlar la estabilización, son necesarios tanto el trabajo experimental como las simulaciones. El trabajo experimental consiste en el análisis del efecto de tratamientos térmicos y envejecimientos sobre las características de la transformación martensítica. Las simulaciones intentan dilucidar los posibles mecanismos de difusión atómica que, al cambiar el ordenamiento de los átomos dentro de la estructura cristalina, provocan el cambio de la estabilidad relativa de las fases.